{"id":622,"date":"2017-06-27T14:36:51","date_gmt":"2017-06-27T14:36:51","guid":{"rendered":"http:\/\/azucenagalettini.com\/web\/?p=622"},"modified":"2021-11-10T19:15:09","modified_gmt":"2021-11-10T19:15:09","slug":"memorias-de-una-interprete-2-la-validez-de-los-numeros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/azucenagalettini.com\/web\/blogging\/memorias-de-una-interprete-2-la-validez-de-los-numeros\/","title":{"rendered":"Memorias de una int\u00e9rprete 2: La validez de los n\u00fameros"},"content":{"rendered":"<p>Cualquiera que trabajase de lo que yo trabajaba podr\u00eda haber predicho la crisis estadounidense de 2008. La burbuja inmobiliaria era clar\u00edsima si eras un int\u00e9rprete de enlace que, entre las tantas llamadas diarias, recib\u00edas un buen porcentaje de J.P Morgan y otros bancos por temas de hipotecas. Como ya mencion\u00e9, \u201cint\u00e9rprete de enlace\u201d suena m\u00e1s glamoroso de lo que es. Uno dice \u201cint\u00e9rprete\u201d y el que al menos conoce la diferencia entre traductor e int\u00e9rprete se imagina a los que est\u00e1n en la ONU o a esos hombres y mujeres elegantes que acompa\u00f1an a presidentes y mandatarios por el mundo. Saquenle glamour, mucho glamour. Imag\u00ednense un tel\u00e9fono con vinchita, un sistema de logeo que ning\u00fan int\u00e9rprete entiende pero que sabe que le permite, por medio de un n\u00famero local, conectarse a Estados Unidos y que le empiecen a caer llamadas desde <em>the land of the free<\/em>. Muy parecido a un call center, pero desde casa y en pantuflas. Para completar el cuadro: un yanqui vendi\u00e9ndole una hipoteca a un latino que vive en Estados Unidos pero no habla (o dice no hablar, tretas del d\u00e9bil, que le dicen) ingl\u00e9s. Post explosi\u00f3n de la burbuja: un yanki desesperado e indignado tratando de cobrarle algo a un latino esquivo, u, opci\u00f3n B, un latino desesperado e indignado tratando de entender por qu\u00e9 est\u00e1 al borde de perder la casa.\u00a0 El int\u00e9rprete, como siempre, referee de un match que no entiende.<\/p>\n<p>Digo que cualquiera de mis compa\u00f1eras podr\u00eda haber predicho la crisis que se ven\u00eda y, en el fondo, exagero. Exagero porque nunca se lo pregunt\u00e9 a nadie, con esa disgregaci\u00f3n tan propia de la era del teletrabajo. Y exagero porque lo cierto es que, como siempre, vemos la realidad con el diario del lunes. S\u00ed puedo decir que yo era consciente de que algo raro pasaba con las llamadas por hipotecas. Les daban los cr\u00e9ditos como si fueran caramelos o promociones dos por uno: traiga a su madre y le damos otra hipoteca, inscriba a su beb\u00e9 en un precr\u00e9dito hipotecario, dele el regalo de una casa asegurada. No se verificaba ning\u00fan dato, ninguna solvencia. Lo m\u00e1s extra\u00f1o era escuchar admitir frente a un banco que el n\u00famero de seguro social era \u201cchueco\u201d. Al primero que se lo escuch\u00e9 decir le tuve que pedir que me explicara el significado. No porque no entendiera que me estaba diciendo que era falso, sino porque no llegaba a creer que lo estuviera diciendo para sacar una hipoteca. Despu\u00e9s, la eterna disquisici\u00f3n: neutralizar o no, decir \u201cfalso\u201d o buscar un equivalente. Para m\u00ed la no normalizaci\u00f3n es una regla de vida m\u00e1s que de traducci\u00f3n, as\u00ed que fui por \u201ccrooked\u201d y lo dej\u00e9 al yanki con el dilema de entender o repreguntar. Repregunt\u00f3. El futuro deudor admiti\u00f3 que no ten\u00eda un n\u00famero de social v\u00e1lido (es decir, que era inmigrante ilegal). El representante del banco ni se mosque\u00f3 del robo de identidad, hizo pasar el n\u00famero por la base de datos y dijo que no saltaba nada raro. Clinc, caja. Una hipoteca m\u00e1s. Una comisi\u00f3n m\u00e1s, cre\u00ed yo. El panorama de las hipotecas <em>subprime<\/em> era mucho m\u00e1s complejo de lo que cre\u00eda, pero eso lo iba a \u201centender\u201d (todo lo que se puede entender algo as\u00ed) a\u00f1os m\u00e1s tarde.<\/p>\n<p>Cuando todo salt\u00f3 por los aires, como era evidente que iba a saltar, el flujo de llamadas aument\u00f3 casi al absurdo. Una \u00e9poca de bonanza de este lado del mundo. Y ah\u00ed no estoy tan segura si intu\u00edamos (o intu\u00ed, que para el caso es lo mismo) que esa era otra burbuja a punto de explotar. No dir\u00eda que la desesperaci\u00f3n en esas llamadas volvi\u00f3 el trabajo tenso, porque el trabajo fue siempre tenso y en comparaci\u00f3n a, por ejemplo, una llamada de 911, o una evaluaci\u00f3n en la c\u00e1rcel o de uno de los refugios de mujeres golpeadas, una hipoteca sin pagar, con tasas de inter\u00e9s variable nunca explicadas o que son una entelequia incompresible para alguien que casi no sabe leer y escribir es, la verdad sea dicha, un recreo. Pero todo lo bueno debe terminar y lo torcido tambi\u00e9n nos lleg\u00f3 a nosotros. El flujo de trabajo fue disminuyendo, no solo de los bancos sino de cualquier rubro, y como cobr\u00e1bamos por minuto interpretado la situaci\u00f3n se volvi\u00f3 insostenible en un par de meses. La mano de obra barata argentina se volvi\u00f3 un lujo. Algunos dicen que mudaron la operaci\u00f3n a zonas m\u00e1s rentables de Centroam\u00e9rica, muchos se indignaron porque en esos pa\u00edses no hay universidades que den cursos de traducci\u00f3n, que la calidad y la eficiencia nuestra, que costo-beneficio\u2026 Lo de siempre. Las int\u00e9rpretes (uso el femenino porque recuerdo haber visto a un solo hombre en capacitaci\u00f3n) pasamos a otros trabajos. Le\u00edamos el diario sobre el impacto de la crisis en la Argentina con cierta sorna, supongo, o distancia, porque parec\u00eda una queja por una brisa frente al damnificado por un hurac\u00e1n. Pero s\u00ed guardo el recuerdo de ese primer hombre con su n\u00famero chueco, esa honestidad in\u00fatil que no lo salv\u00f3 a \u00e9l, ni al operario del banco, ni siquiera a m\u00ed y mi tel\u00e9fono con vinchita y mis aires de Casandra, de lo que vendr\u00eda despu\u00e9s, y me sigue dando curiosidad el por qu\u00e9 \u201cchueco\u201d, qu\u00e9 rengueo se confiesa aun cuando no sirve de nada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cualquiera que trabajase de lo que yo trabajaba podr\u00eda haber predicho la crisis estadounidense de 2008. La burbuja inmobiliaria era clar\u00edsima si eras un int\u00e9rprete de enlace que, entre las tantas llamadas diarias, recib\u00edas un buen porcentaje de J.P Morgan y otros bancos por temas de hipotecas. 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