{"id":62,"date":"2018-09-29T18:57:00","date_gmt":"2018-09-29T18:57:00","guid":{"rendered":"http:\/\/azucenagalettini.com\/web\/uncategorized\/novela-en-busqueda-de-editor\/"},"modified":"2021-11-10T19:49:31","modified_gmt":"2021-11-10T19:49:31","slug":"elperfectolugarfragmento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/azucenagalettini.com\/web\/ficcion-para-leer-gratis\/elperfectolugarfragmento\/","title":{"rendered":"Fragmento de \u00abEl perfecto lugar equivocado\u00bb"},"content":{"rendered":"<div style=\"text-align: left;\" align=\"center\">Este es un breve fragmento del cap\u00edtulo dos de la novela<em> El perfecto lugar equivocado<\/em> para la cual se constituy\u00f3 una campa\u00f1a de financiamiento colectivo en Ideame. Pod\u00e9s comprar tu ejemplar en preventa exclusiva o colaborar con el proyecto <a href=\"http:\/\/idea.me\/elperfectolugar\">ac\u00e1\u001c<\/a><\/div>\n<div align=\"center\"><\/div>\n<div align=\"justify\">\n<h2 style=\"line-height: 200%; page-break-before: always;\" align=\"CENTER\"><\/h2>\n<h1 style=\"line-height: 200%; page-break-before: always;\" align=\"CENTER\"><a href=\"http:\/\/www.blogger.com\/blogger.g?blogID=2899748636685414797\" name=\"__RefHeading__292_2082835761\"><\/a><strong><span style=\"font-family: Arial, sans-serif;\"><span style=\"font-size: large;\">DOS<\/span><\/span><\/strong><\/h1>\n<h3 style=\"line-height: 200%; margin-bottom: 0.42cm; margin-top: 1.27cm;\"><a href=\"http:\/\/www.blogger.com\/blogger.g?blogID=2899748636685414797\" name=\"__RefHeading__294_2082835761\"><\/a><\/h3>\n<div style=\"line-height: 200%; margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\"><\/div>\n<\/div>\n<p><a href=\"http:\/\/www.blogger.com\/blogger.g?blogID=2899748636685414797\" name=\"_Toc209117597\"><\/a><\/p>\n<div style=\"text-align: left;\" align=\"center\"><\/div>\n<div style=\"text-align: left;\" align=\"center\">\n<p>Entra con la caja de chocolates y se queda un instante en el rellano de la puerta, mirando hacia el grupo, que est\u00e1 de nuevo sentado en los sillones. La mujer de pelo ondulado reci\u00e9n est\u00e1 entrando: seguramente acaba de salir a fumar. Se la nota con fr\u00edo. Le gusta c\u00f3mo est\u00e1 vestida, esa elegancia innata que tienen algunas mujeres, aunque ella no se pondr\u00eda tanto maquillaje. Seg\u00fan escuch\u00f3 es productora de teatro o esposa de un productor, no est\u00e1 segura. La ve sentarse al lado de la rubia de las operaciones, el \u00fanico espacio libre. Pobre. Abre la caja en la mesa grande, y ya con los chocolates a la vista se acerca. Un bomb\u00f3n seguro que ayuda a soportar a la Rubia Operada.<\/p>\n<p>\u2013No s\u00e9 bien, pero es como que las cataratas te limpian, \u00bfviste? \u2013dice la mujer de pelo ondulado\u2013. Est\u00e1s parada ah\u00ed y te limpian. Por eso me gust\u00f3 la idea de venir ac\u00e1. No es s\u00f3lo encerrarse a escribir, es tambi\u00e9n conectarse con la naturaleza. Yo de escribir, cero, aunque vos sab\u00e9s que leer me encanta.<\/p>\n<p><em>\u2013<\/em>\u00bfUn chocolate? \u2013dice ella.<\/p>\n<p>\u2013Ay s\u00ed, pero uno solo, no me dejes comer m\u00e1s \u2013dice la Rubia Operada\u2013. Vos ten\u00e9s que ver lo que lee esta mujer <strong>\u2013<\/strong>y se\u00f1ala a la de pelo ondulado, que baja la vista con humildad\u00ad\u2013. No hay libro que le dure. Y las an\u00e9cdotas que cuenta. \u2013Otra vez el tintineo de las pulseras\u2013. No sab\u00e9s, es como que est\u00e1s ah\u00ed, vivi\u00e9ndolas vos. Contale eso que me contaste a m\u00ed, la excursi\u00f3n.<\/p>\n<p>La mujer de pelo ondulado la mira a ella, como esperando una confirmaci\u00f3n. Es la esposa de un productor de teatro, ahora se acuerda. Ana sigue pasando la caja de chocolates, a su madre, a la viejita, que est\u00e1 m\u00e1s cerca.<\/p>\n<p><em>\u2013<\/em>Fue as\u00ed \u2013dice la Esposa del Productor, y le cuenta, con lujo de detalles cada uno de los preparativos para su viaje a Cataratas, y c\u00f3mo, cuando todo estaba listo llam\u00f3 de la nada el gerente del hotel; porque s\u00ed, no llam\u00f3 cualquiera, sino el gerente: problemas con las reservas.<\/p>\n<p><em>\u2013<\/em>Imaginate \u2013le dice la Esposa del Productor, mientras con las dos manos se recoge la enorme mata de pelo ondulado, y Ana pone su mejor cara de estar imaginando\u2013. Me puse como loca, a esa altura ya no \u00edbamos a conseguir lugar en otro lado.<\/p>\n<p>Se resigna y deja la caja de chocolates en el medio de la mesa ratona, que cada uno se lleve el suyo. La Rubia Operada parece haberse aburrido de la historia de su amiga y habla con la viejita, que la escucha con su pl\u00e1cida sonrisa. Realmente parece haberse escapado de alg\u00fan cuento de hadas. Ana se da cuenta de que no le queda m\u00e1s remedio que escuchar hasta el final el relato de la Esposa del Productor. Se sienta.<\/p>\n<p><em>\u2013<\/em>Encantados, claro \u2013dice la Esposa del Productor\u2013. Nada menos que la suite presidencial, imaginate.<\/p>\n<p>Ella tambi\u00e9n est\u00e1 encantada, porque ah\u00ed tiene que terminar la cosa, pero no, parece que reci\u00e9n empieza: el viaje, el retraso del avi\u00f3n, la valija que no aparec\u00eda. Busca a Juan con la mirada, tal vez \u00e9l la puede rescatar. Juan le habla con amabilidad al Gordo Barbudo. Dos buenos esp\u00edritus afines que han logrado encontrarse.<\/p>\n<p>La Esposa del Productor le cuenta que en realidad todo hab\u00eda sido un plan c\u00f3smico (porque ella cree en esas cosas, y claro, \u00bfqui\u00e9n no va a creer en algo as\u00ed? Hay que estar loco para no creerlo en una situaci\u00f3n como \u00e9sa, cuando es evidente); un plan c\u00f3smico para que ella conociera primero las cataratas de noche, a la luz de la luna y, reci\u00e9n despu\u00e9s de d\u00eda. Porque la experiencia es \u00fanica, de noche hay una magia que no puede existir de d\u00eda. Seguro porque las fuerzas nocturnas son distintas: m\u00e1s misteriosas, m\u00e1s extra\u00f1as.<\/p>\n<p><em>\u2013<\/em>Vos me entend\u00e9s \u2013le dice, y por suerte est\u00e1 tan convencida de que la entiende que ella no tiene que hacer ning\u00fan esfuerzo.<\/p>\n<p><em>\u2013<\/em>\u00bfDe qu\u00e9 hablan? \u2013dice su madre.<\/p>\n<p>Se acerc\u00f3 de golpe y por un segundo Ana ve que todo va a volver a empezar: \u201cResulta que quer\u00edamos ir a Cataratas y&#8230;\u201d<\/p>\n<p><em>\u2013<\/em>De lo m\u00e1gico que es conocer primero un lugar de noche y lo diferente que es verlo de d\u00eda \u2013es la Rubia Operada, que vuelve a la conversaci\u00f3n como si nunca se hubiera ido.<\/p>\n<p><em>\u2013<\/em>Le contaba a tu hija de cuando conoc\u00ed las Cataratas del Iguaz\u00fa<\/p>\n<p><em>\u2013<\/em>Ah \u2013dice su madre\u2013. A m\u00ed tambi\u00e9n me pas\u00f3 algo as\u00ed, ac\u00e1 mismo, con el lago \u2013se queda callada y de golpe se le ilumina la cara\u2013. \u00bfPor qu\u00e9 no lo hacemos?<\/p>\n<p><em>\u2013<\/em>\u00bfHacer qu\u00e9? \u2013pregunta Humberto, que viene por un chocolate.<\/p>\n<p><em>\u2013<\/em>Ir a conocer el lago \u2013dice su madre.<\/p>\n<p><em>\u2013<\/em>Ay s\u00ed \u2013dice la Rubia Operada.<\/p>\n<p><em>\u2013<\/em>\u00bfAhora? \u2013dice Ana.<\/p>\n<p><em>\u2013<\/em>\u00bfPor qu\u00e9 no? \u2013responde su madre.<\/p>\n<p>Juan se acerca.<\/p>\n<p><em>\u2013<\/em>Quieren ir al lago \u2013le dice ella\u2013. Ahora.<\/p>\n<p><em>\u2013<\/em>Pero si acaban de llegar, tienen tiempo de sobra.<\/p>\n<p><em>\u2013<\/em>No, no \u2013dice su madre\u2013. Esa es la gracia, verlo ahora, de noche, por primera vez. Despu\u00e9s no es lo mismo. Es una experiencia excelente para escribir.<\/p>\n<p><em>\u2013<\/em>Estuvo lloviendo estos d\u00edas \u2013dice ella\u2013, est\u00e1 todo embarrado.<\/p>\n<p><em>\u2013<\/em>A qui\u00e9n le importa un poco de barro, Anita. Si nos interesara quedarnos sentados siempre al lado del fuego, habr\u00edamos hecho el taller en Buenos Aires, \u00bfno?<\/p>\n<p><em>\u2013<\/em>Renata, no tenemos muchas linternas \u2013dice Juan.<\/p>\n<p><em>\u2013<\/em>Con la luna que hay se ve perfecto. \u00bfQu\u00e9 les parece? Una excursi\u00f3n antes de irnos a la cama: vemos el lago a la noche y despu\u00e9s de d\u00eda, y as\u00ed lo usamos como ejercicio de escritura, marcar las diferencias. Es una excelente manera de ir entrando en clima&#8230;<\/p>\n<p>La viejecita del cuento de hadas dice que s\u00ed con la cabeza con tanto entusiasmo que parece uno de esos perritos que ponen en los taxis. El Gordo Barbudo y Marisa no parecen muy felices con la idea.<\/p>\n<p><em>\u2013<\/em>Si quer\u00e9s los lleva Juan \u2013dice Ana\u2013. Y yo me quedo ac\u00e1 con los que prefieren quedarse.<\/p>\n<p><em>\u2013<\/em>No, no \u2013dice su madre\u2013, vos no entend\u00e9s c\u00f3mo funciona un taller. Tenemos que ir todos; si no, es un desastre.<\/p>\n<p>Ana lo mira a Juan, que parece resignado.<\/p>\n<p><em>\u2013<\/em>Voy a buscar las camperas \u2013dice.<\/p>\n<p>Ella junta los envoltorios de chocolate. \u201cYa empezamos bien\u201d, piensa. Y los lleva a la cocina.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este es un breve fragmento del cap\u00edtulo dos de la novela El perfecto lugar equivocado para la cual se constituy\u00f3 una campa\u00f1a de financiamiento colectivo en Ideame. 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